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12.4.08

ARENA


Nada hay aquí que se hermane con la piedra
De los templos enclavados en la roca viva
Cuya edificación comenzaba -relata Herodoto-
El día diez del segundo mes egipcio
Cuando las sagradas aguas del Nilo lo inundaban todo
De las pirámides orientadas hacia los cuatro Puntos Cardinales
Que erigieron cien faraones durante tres mil años
Con los bloques monumentales de las canteras de Arabia
Y que transportaron innumerables hombres
Sobre las hirvientes arenas del desierto
De los altos accesos y dinteles
De las columnas de augusto mármol
De los pasillos bajos que rendían reverencia a los reyes
En el Valle de los Muertos
De las tres pesadas compuertas que velaban
El sueño eterno del Faraón cuya cabeza descansaba
Hacia el Norte de la Tierra
De las hermosas piedras de granito rosa-siena
De la arenisca roja de Heliópolis
De las puertas de acacia laminadas en bronce
En cuyos símbolos reales se auguraba la eternidad
De los siglos insondables hoy perdidos en el tiempo
Nada hay aquí que se hermane con la piedra
Sólo este puñado de blanca arena
Que un día –bajo el signo de Ra-
Dominara el mundo

LA MANZANA




Desprender el fruto
La roja manzana del Paraíso
El perfecto fruto que pendió
De la rama más alta del jardín
Morderla
No para gustar de su sabor
Que contenta los sentidos
Probar del fruto para alcanzar
Su ardiente centro
Su ignorada esencia
Para vislumbrar el umbral del Comienzo
El corazón del fuego
Y volver al dulce calor
De la semilla
Para encontrar en lo minúsculo
La puerta al mundo

RESTAURACIÓN


Soy el árbol de tu huerto
El árbol del invierno
Cuyas desnudas ramas
Tienen por fronda
El intermitente follaje
De las nubes
Soy el árbol de tu huerto
El árbol sin fruto
Que espera paciente
La estación propicia
El tiempo de la restauración
De todas las cosas
Soy el árbol de tu huerto
El árbol erguido sobre la tierra
Que aguardará paciente
Todas las tormentas

DINTEL


La piedra eternal busca lo temporal
La esbelta columna que sostiene
El claro techo del cielo
El frontispicio del templo
Donde la luz de oro anima
Las figuras pétreas de los Dioscuros
La cóncava piedra de la clepsidra
Que guarda en su mano los instantes
Del inasible tiempo
El atezado bloque de granito
De las murallas imperiales
Que cubrirá la hierba
El diáfano estanque
Que contempla los jardines
Y cuya agua habrá de pervertirse
El poema que olvida
Los himnos y los trenos
El epitafio borrado por el limo
El cántaro roto de la sed
La sencilla piedra
Bajo la catedral del árbol

TAUBE


Esta paloma no conoce diluvios
No sabe de Arcas
Ni de altares de piedra y holocaustos
Esta paloma ignora el naufragio de la luz
La imposibilidad de la palabra
Los signos escritos y borrados por el viento
Los pasos perdidos de la arena
Sabe de los raudales de claridad del día
De las espumosas ondas del mar
Que dicen su nombre
Cuando sopla el aire fresco
De la lluvia que vacía las populosas plazas
De los portales semioscuros de la tarde
Esta paloma como el mundo
Surge de la penumbra
Del albor de sus alas
Amanecen las blancas ciudades del día
Han pasado siglos
Y no ha faltado tierra
Donde descansar su vuelo

FERNANDO RUÍZ GRANADOS. Biografía



Nació en la ciudad de México en 1958. Al cumplir 17 años llegó a radicar a Xalapa Veracruz, México. Ciudad en la cual tuvo lugar su formación cultural y académica. Es ahí donde lleva realizando su gran labor literaria, la cual consta de; Narrativa y Poesía. (Después de haber obtenido el diploma de Licenciado en Letras Españolas en la Universidad Veracruzana). “He tenido una fortuna inaudita en las letras.” –confiesa- Y su agradecimiento es irrebatiblemente justificado. Sus textos han sido publicados en más de once países de habla hispana, a la vez que han sido traducidos y difundidos en más de cinco idiomas.
Sus innumerables obras han sido publicadas por editoriales nacionales e internacionales. Le rituel du vautour. Col. L´Harmattan, Ediciones Noel Blandin, París, 1991.Poemas de Brindisi. Fondo Editorial Tierra Adentro, Conaculta, 1992. Mundo en resurrección. Col. El Ala del Tigre, UNAM, 1999. Desierto. Col. Literatura, Secretaría de Educación y Cultura, 1998. de Brindisi. Fondo Editorial Tierra Adentro, Conaculta, 1992. Sólo por enumerar unos cuantos de los más de 15 poemarios y libros en prosa que integran su obra literaria.
Sus trabajos lo han hecho merecedor de más de 29 premios nacionales e internacionales. Estos le han sido otorgados por grandes autores. Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde, 1990 (Alí Chumacero) Premio Nacional de Poesía Jorge Cuesta, 2004 (Sergio Pitol) Premio Latinoamericano de Poesía Plural, (Homero Aridjis) Premio Internacional de Poesía Salvador Díaz Mirón, (Hugo Gutierrez Vega) La lista es larga para transcribirla toda. Su vastísima labor cultural lo ha llevado a ser:: colaborador en ediciones literarias, fundador de publicaciones, director de certámenes literarios, y figura central en incontables eventos encaminados a propagar el arte del buen escribir.