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17.3.08

FROWNING UPON ME


Enciendo tantas luces para verte
salir, entre un redoble de tambor,
del pastel, con chistera y tacón rojo,
y tengo otra mirada que te sabe
con más profundidad y más anchura,
abrazando la forma que se pierde;
me las apagas todas con sonrisa
de llevar la otra luz en un estuche,
envuelta en seda negra con su brillo.
Vuelves a sonreír, y si requieres
el arco de una ceja y me disparas
esa condescendencia flechadora
me desmenuzas y liliputizas
y me voy al rincón con un azote
en pantalones cortos sin domingo,
un setter arrastrando las orejas,
el gusano que vuelve a su manzana
y huye de aqueste mar tempestuoso,
pero no: me rescatas con tu risa,
un beso en la nariz y estate quieto
tumbado ahí como una circasiana,
yo que quería, a guisa de varón,
estrujarte en un puño temblorosa
como King-Kong a la mujer de oro,
desgarrarte el satén con una uña.
Así estoy en tu luz crucificado,
espero y creo en tu misericordia
y sé que harás de mí lo que prefieras:
después de lacerarme con un bucle
y encender en mi piel las cinco heridas
jugando con la lengua y las pestañas,
me dejarás vacío
con un golpe certero de los labios.

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