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31.3.08

JOAQUÍN PASOS

Nacido en Granada el 14 de mayo de 1914, se formó en el Colegio Centroamérica. Anteriormente había estudiado parte de la primaria en el centro escolar de una apreciable y recordada profesora de la ciudad, a la que dedicaría —años más tarde— su poema ocasional “La era de la Carmela Noguera”. Por consiguiente, la presencia granadina —con el muelle de su puerto lacustre y el kiosko de su Parque Colón, las niñas estudiando piano a las diez de la mañana y los cocoteros, a medianoche, temblando bajo la luna— se hallan presente en sus inicios poéticos.
Estos se remontan a sus catorce años, cuando residía temporalmente en Managua. Allí, a mediados de 1928, leyó “Cinco Parques” de José Coronel Urtecho, publicados en una revista dirigida por su hermano Luis Pasos Argüello, Luis Alberto Cabrales y José Coronel Urtecho. Tanto le impresionaron que los omitió en tres de sus primeros poemas: “Prólogo”, “Motivos de blanco y negro” y “Con neblina”, aparecidos a los pocos meses en El Diario Nicaragüense. Dichos textos motivaron el comentario anónimo (“Cenáculo de Poetas Jóvenes en Managua”), donde se afirmaba que la generación recién salida de la infancia había respondido a la invitación de aventura y exploración que se advertía en aquella “peligrosa poesía vanguardista”, introducida por Coronel Urtecho.
Dentro de su permanente y regocijada actividad en el desarrollo del Movimiento de Vanguardia, Joaquín usó su heterónimo, Juan Argüelles Darmstadt, y se inscribió en una mesa electoral —a finales de 1932— como poeta. Sin duda, era el primero de los nicaragüenses que así se declaraba.
1932 fue el año de su floración vanguardista, rica en vivencias literarias. Algunos lo toman muy en serio, como Pedro J. Cuadra Ch., director de El Diario Nicaragüense, quien le dedica unas glosas de sus artículos combativos en un pequeño libro: Puntos de literatura. De 1933 a 1934, mientras colabora en Suplemento, La Reacción y La Voz de Oriente, estudia Derecho en su ciudad natal. Pero en 1935 se trasladó a Managua para proseguir su carrera. Labora y colabora en varias revistas: Opera bufa, Centro, Los Lunes de la Nueva Prensa (donde tiene a su cargo las sesiones fijas “Laboratorio” y “Manicomio”). Termina su quinto curso de Derecho en la Universidad Central, pero no se preocupa por obtener el título. Viaja por avión a San José de Costa Rica en busca del libro Todo puede suceder de George y Helen Papashvily. Su familia le arregla sus cosas personales en casa de una novia, con la que nunca contrae matrimonio; en cambio, tiene un hijo con otra. La dipsomanía le hostiga, prepara su agonía; y el 20 de enero de 1947, cuatro meses antes de cumplir los 33 años, se le acaba la vida: joven poeta que deslumbró a sus contemporáneos y sigue haciéndolo en la actualidad con aquellos que lo admiran.
Había dejado corregidas las pruebas de una selección poética Breve suma (Managua: Editorial Nuevos Horizontes). Su obra reunida se encuentra actualmente con el título de Poemas de un joven, libro que cierra con el monumental “Canto de guerra de las cosas”.

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