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1.4.08

BAJO LAS RAMAS DE TU PROPIO CORAZÓN


Por mí
derramarás
un día
golondrinas
amargas,
cuando ya no sea
nada más
que la despierta
silueta
de un lejano
recuerdo.

Lobo solitario,
mi nombre,
entonces,
recortará
su más amargo
aullido
en la nocturna
y grave marea
de tu sangre.

Oirás
en tu memoria,
a lo lejos,
el golpeado
sufrirse
de un jamás
coronado
por mi ausencia.
En ese clima de niebla
y aguda soledad,
yo estaré lejos,
tan lejos de ti,
vida mía,
que ni el más dulce
gesto de tu alma,
ni el vuelo más suave
de tu piel,
harán que deje de ser
lo que siempre seré,
desde la tarde
que apagaron tus manos
sus alegrías para mí,
la gris silueta
de un lejano recuerdo.
El arderá algún tiempo
todavía, bajo las ramas
dormidas
de tu propio corazón.
Y tú, amor mío,
actual espada
que canta pecho adentro,
derramarás entonces,
sobre mi nombre,
las golondrinas más hermosas
que tuvo el aire leopardo
de tus ojos.

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