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13.4.08

LA INTACTA BREVEDAD

Has transitado de frente mi sangre,
tan aguda en tu relieve de niebla
que olvido habitarte sin herirme de amor.

Y es que tú siempre
irrumpes anónima en mi vientre,
con todas las llaves delatoras del beso.

Llegas con tu cuerpo desatado,
cómplice asidero del fuego,
y luego simplemente partes
con tu rostro de poema innecesario,
todavía creyéndote la intacta brevedad.

Pero aún me serás vital ante la noche,
como una trinchera ante la deuda de amarte,
como un utillaje de lloviznas
para retardar la aurora,
para penetrar tardíamente cada espejo
hacia donde no hayas huido todavía.