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13.4.08

UMBRAL DE EXTRAVÍOS

Ya es viernes,
silenciada obertura de mi abismo,
sorda hoguera de mi voz.
Todo es viernes
en el desolado gesto de la lluvia,
pero ya no regresas
con tu ciega jornada
de hambres y de abrazos.

Ya no vienes
porque estás detrás,
muy detrás de la noche,
allá entre las inapelables
grietas del viento,
justo en este viernes,
gruta de todos los lutos.

Hoy es viernes,
copiosamente viernes,
desvalido salto de mi sangre,
umbral extraviado de Dios.
Pero tú ya no vienes
con tu antiguo júbilo
de clavel tiznado,
a desmoronarte fatigadamente
amada sobre mi pecho.