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30.11.09

DE ECLIPSE AGUAS


I
Despertá acariciando pergaminos de liquidámbar regresá de ese precipicio de orquídeas que te acosan permití que limpie con mi lengua el poniente del depósito de tus lágrimas la lumbre de la sonrisa el pulso acelerado perpetuemos grillos en las manchas de la luna en cálidos despertares sabré provocar aguas recién drogadas en nueces.
II
Prohúmeda configuro primaveras e inviernos me explayo en un festín de lánguidas metáforas no hago ruido no toco fondo imagino hincada venganza de dragones pretextos un embudo enorme que me engulle una lengua que esgrime tan placidamente que desconfiguro toda justificación.
III
He de lamerte a prórrogas eternas de hidras revueltas en realidades he de traicionar viejos poderes descuidados alborotos subastados en jadeos planos eclipsaré con mis agujas cada atisbo ebrio de tu boca bronceada empaparé batallas de preconquista oscilaciones y algunos dones menospreciados al final de la lluvia lloraremos como recién nacidos.
VI
Te ofrezco las tormentas de impala que cohabitan en mis bermejos voraces mi oficio de diadema la porcelana de mis alvéolos buitres tiempos de aleteos disponibles en las sentencias opios por lágrimas estallidos por debajo de los viaductos fuerza de trueno que salpica en el hielo brebajes sin nostalgia ascensos que estremecen jubilaciones de avispas deglución de coraje juramentos de potreros yun corazón hambriento por poseerte en tierra de jaguares.
IX
Me desnudo en tu boca de almendro acantilado entreabierto desprendo los ruidos los ruedos y el biés de mi falda allá lejos entre el agua y la sal te desnudo dentro de múltiples lunas. XII Aquí en el sinfín de corrientes sastres completamente sordomuda impasible me dibujan a través del indicio dos luces de hebilla me ubican distante justo en la frontera del añoro zurcida me envuelvo en instantes en instancias en instintos.
uno oblicuo clarividente que tenga epidemia de lenguas efímeras latitudes meridianos para rasgar en pedazos el cuarto
uno ecuestre que como vieja caldera desgaje el animal florescente ávido de espacio células naufragio de profundas telarañas refugio de lo absoluto. izones y pezones de cangrejo pestañeos burdelinos es hora de esculpir tus epicentros.

XXIII
Saberte mío en el instante es lo enorme viniéndoseme encima las llamas del estruendo lamen mis mejillas de bahía disyunta tengo miedo de estremecer los bordes del precipicio y romperte en pedacitos de indicios.
XLII
Debo quitarme la ropa Sacar las cuentas de vidrio molido Enterrar sahumerios Convocar tizones y pezones de cangrejo pestañeos burdelinos es hora de esculpir tus epicentros.

XLIII
Quiero regalarte un orgasmo triple todas las tardes: uno urente que suene a cortocircuito y huela a esporas encalladas en deseos sazones capricornios y guitarras