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4.12.09

RESURECCIÓN

De cuando en cuando el corazón
los huesos en silencio
los tendones laxos
los párpados cerrados
establecen un acuerdo a espaldas de los otros
a un costado de todos los dormidos
en la gran colina de cenizas
en la gran consecuencia de la muerte
en la coronación de lo que fue la vida
vacilando pero honestos
entre la inexistencia y el humo
para decir “esto” “aquello”
en lengua torpe
en balbuceo de mundos
de historias pequeñas reducidas a un cuerpo
a unos datos para el aire
a un aliento que escapa entre las grietas de la carne:
otra mano que escribe el palimpsesto:
ir de regreso en viaje nuevo
inverso
siendo otro en el mismo
como antes
como nunca
apenas una voz que intenta encender preguntas
sin más consentimiento que la invención de un coto
de un lugar donde el pie sabe “aquí”
sin un “por cuánto”
excepto el deber
la ineludible vuelta a la sencilla forma
sin mentiras ni matices para la complacencia
sólo unos omóplatos
tejidos
órganos
una construcción que avanza
contra la insoportable medida del silencio
ese es el acuerdo
sólo una voz que inicia algo
aunque no un mundo
al decir lo que nunca
lo que apenas
eso que insinuado no
lo que leído no sirve como ejemplo
más allá de los arrebatos
y la tirana sensación del subconsciente
o la inutilidad de un pensamiento
en el hueco erizado de las horas y la historia
puesto que para eso están las tarjetas perforadas
los vestidos agónicos
la efeméride del consumo
los cubículos de la rutina
las mezquinas partidas de la miseria
pero aquí desde los abismos
una columna se levanta en la virginidad del aire
en el gran río de la sombra
un pueblo que sale al fin del semisueño
con espadas óseas contra los códigos adulterados
acuerdo
conspiración de vísceras desde la pesadilla
desde el quebrantamiento
más allá de la neblina que arriba ahoga el vuelo
más allá de la tormenta sucia de otros ruidos
cuya barbarie roe las paredes
el pecho
los circuitos con que la sangre hace su música
pesa la crónica
hace polvo de sombra la intención
la fantasía de un cielo puertos y horizontes
de una casa pequeña
de un encuentro donde la nostalgia se transfigure en fuego
por eso los acuerdos
la floración silvestre de esqueletos
de cámaras resucitadas donde otra vez el ánimo
los líquidos
los renovados tendones se levantan
en contra del cinismo
ahora al fin presencia
brillante acuerdo de las partes
comunión tácita
no magia no sospecha
ya que los presagios son una ciencia sin futuro
sólo acuerdos
iniciación reconstruida a partir de viejos ritos
sobre piedras desgastadas
lenguaje reinventado
cinematografía hecha de asombros que aprenden
su acto de luz
de gargantas donde el aire no es menos que un niño
o un espíritu nonato virgen de fracasos
y en los acuerdos dudas necesarias
para no tragar el vómito
para impulsar la nave
hinchar las velas
dejar aparte los exilios
y regresar a lo de ahora
ser lo que jamás
lo que dado el recuerdo sobrevive
más acá de la tierra y los dolores.

2 comentarios:

Frank dijo...

Excelente blog y excelentes textos poéticos. Un placer.

Saludos, Frank Ruffino.

Cielo dijo...

La parte final del poema deja sin aliento, felicidades!

Un abrazo literal y literario.