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1.4.08

LA INSISTENTE

Se negó a la amistad, estaba atada
por el ritmo insistente de la vida
en familia. Como una casa limpia
de tierra y tiempo, donde nada pasa.

Ni siquiera dejó un papel escrito
que marcara sus lunas o las cuentas
del debe y el haber, sólo los hilos
de una red que tejió con hebras sueltas.

A veces pienso que está viva, tanto
que ni se nota entre las cosas, como
antes. Su nombre indiferente al canto

y a los hombres es una hierba mala.
Y soy la misma que ella en el asombro
de no estar, no saberme, no ser nada.